—Ronan —dijo en voz baja, casi reverente—. Es Calista… morirá pronto si no hacemos algo.
El alfa no respondió de inmediato. Su mirada siguió recorriendo el templo, deteniéndose en cada escena de dolor. Vio a su hermano menor a lo lejos, Enzo corría hacia Rose como si el mundo entero dependiera de ese encuentro.
La humana se lanzó a sus brazos con un llanto desgarrador, aferrándose a él con desesperación. Su cuerpo temblaba sin control, sus manos se hundían en la ropa de Enzo como si temiera