REBECAEl motor de la camioneta sonaba suavemente mientras avanzábamos por la Carretera Nacional. Adelante, Bruno manejaba con una mano en el volante, riendo de algún chisme que Majo le contaba con lujo de detalles, mi mejor amiga estaba en su elemento, moviendo las manos y girándose de vez en cuando para tratar de incluirnos en la plática, pero yo apenas podía articular palabra.Héctor estaba sentado a mi lado, ocupando demasiado espacio, con esa presencia que parecía absorber todo a su paso. Su mano derecha descansaba sobre su propio muslo y sus ojos grises estaban fijos al frente.—¿Y luego qué pasó, Majo? —preguntó Bruno, lanzando una mirada rápida por el retrovisor—. No me digas que la Susy se atrevió a decir eso frente a Rogelio.—¡Te lo juro! —exclamó Majo, soltando una carcajada—. Mi tío Rogelio casi se atraganta con el tequila. Por eso digo que Rebe y Héctor son la pareja del año, porque al menos ellos no dan esos espectáculos... ¿verdad, amiga?—Sí, claro... —logré decir, si
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