Capítulo 43. Plan: Huir
Amara sintió que el aire se espesaba en sus pulmones. No podía ser cierto; la mente suele jugar bromas pesadas, y eso era lo que intentaba decirse a sí misma. Con un movimiento desesperado, se estrujó los ojos con las manos, presionando con los nudillos hasta que aparecieron luces blancas tras sus párpados, queriendo borrar la imagen que acababa de ver.Necesitaba comprobarlo. Necesitaba que su vista le diera una tregua.Con el corazón martilleando contra sus costillas, dirigió la vista de nuevo al móvil, enfocando con ansiedad la pantalla iluminada. Pero fue tarde. La llamada ya había terminado, dejando tras de sí solo el fondo de pantalla habitual, como si nada hubiera pasado, como si aquel nombre nunca hubiera cruzado el umbral de su presente.En ese instante, Aslan, que acababa de soltar a Ares, se acercó a ella. Al verla, se le heló la sangre.—Amara, ¿qué te sucede? Estás pálida... —dijo él, extendiendo la mano para tomar el teléfono, alarmado por el vacío en la mirada de ella—.
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