Capítulo 47. Dos días en Florencia para enfrentar una Tempestad
El bullicio del Aeropuerto de Florencia, con su mezcla de italiano melódico y el rodar incesante de maletas, se sentía como el sonido más dulce que Amara había escuchado en semanas. Caminaba despacio, protegiendo instintivamente su vientre con una mano mientras con la otra sostenía el móvil contra su oído.
—Ya aterricé, Catherin —dijo Amara, dejando escapar un suspiro que llevaba horas contenido en su pecho—. Estoy en Florencia.
—¡Gracias a Dios! —la voz de Catherin sonó vibrante al otro lado d