Capítulo 42. La Adoración de la Diosa
Dentro del baño, el sonido rítmico del agua golpeando los azulejos aislaba a Amara del mundo exterior. Bajo el chorro tibio, ella se movía con una lentitud casi ritual, disfrutando del vapor que empañaba los cristales. Mientras pasaba el jabón por su piel, sus manos se detuvieron en las nuevas curvas de su cuerpo.
Sintió sus senos más pesados, notablemente más grandes y sensibles debido a la gestación; su vientre, ahora más prominente, era una curva firme que desafiaba su antigua silueta. A pes