Capítulo 50. El silencio de Arispe.
El viento del Egeo soplaba con fuerza en el puerto de Salónica, cargado con el olor a salitre y metal oxidado. Aslan permanecía de pie sobre una plataforma de observación, con el abrigo oscuro ondeando a su alrededor y la mirada fija en las grúas que recortaban el cielo plomizo.
Frente a él, los cimientos de lo que sería el complejo portuario más moderno de Grecia empezaban a emerger del suelo. Era el diseño de Amara; cada ángulo, cada curva estructural que había ganado la licitación, llevaba s