Capítulo 44. Destino: Libertad. Objetivo: Arispe.
Katsaros terminó de examinarla con una meticulosidad que rayaba en lo excesivo. Tras revisar sus constantes, el médico dejó escapar un suspiro de alivio, guardando sus instrumentos en su maletín.
—Bueno, Amara, debo decir que estoy gratamente sorprendido —comentó Katsaros, ajustándose los puños de la camisa—. Tu frecuencia cardíaca es rítmica, la presión ha vuelto a la normalidad y el bebé está en perfecto estado. No hay rastro de ese colapso que Aslan me describió por teléfono con tanta desesp