El camino de regreso transcurre en silencio, no porque no haya cosas que decir porque hay demasiadas. Las luces de la ciudad atraviesan las ventanas del auto.Amarillo, rojo, blanco.Todo pasando rápido mientras mi cabeza sigue atrapada en el estacionamiento de la universidad.En Vidal, en la grabación, en la advertencia, en la forma en que Alaric reaccionó.Su mano sigue apoyada sobre mi muslo durante todo el trayecto, no como una caricia, como una confirmación, como si necesitara sentir que sigo ahí y no la mueve ni una sola vez.Cuando llegamos a la casa ya es de noche, la puerta se cierra detrás de nosotros.Silencio.El tipo de silencio que existe solo cuando dos personas están pensando exactamente en lo mismo y ninguna quiere empezar.Dejo el bolso sobre una silla, Alaric afloja el nudo de la corbata, se la quita.La deja sobre el respaldo del sofá y entonces hablo.—Necesito preguntarte algo.Sus ojos se levantan inmediatamente.—Pregunta.—Nicholas.Algo cambia en su expresión
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