Cercanía.
El camino de regreso transcurre en silencio, no porque no haya cosas que decir porque hay demasiadas. Las luces de la ciudad atraviesan las ventanas del auto.
Amarillo, rojo, blanco.
Todo pasando rápido mientras mi cabeza sigue atrapada en el estacionamiento de la universidad.
En Vidal, en la grabación, en la advertencia, en la forma en que Alaric reaccionó.
Su mano sigue apoyada sobre mi muslo durante todo el trayecto, no como una caricia, como una confirmación, como si necesitara sentir que s