De a Dos.
El lunes huele a café de máquina y a fotocopias recién sacadas y a ese perfume de doscientos euros por frasco que usan las personas que pueden pagarlo y que en esta universidad son la mayoría.
Lo conozco desde el primer día, ese olor específico de dinero viejo mezclado con aire acondicionado y la superioridad silenciosa de quien nació en el lugar correcto y lo sabe.
Al principio me hacía sentir pequeña, ahora solo me parece un olor.
Entro al edificio central con la mochila al hombro y los apunt