Daniel Soler.
La ubicación que manda Marcos llega a las dos y cuarto de la tarde: una dirección en el barrio sur, no un edificio de oficinas, no un café conocido.
Una librería de las pequeñas, de las que tienen más libros que espacio y que huelen a papel viejo y a algo que no tiene nombre pero que uno reconoce inmediatamente como el olor de un lugar donde alguien pensó mucho.
Alaric la verifica con Herrera antes de que salgamos.
Herrera manda a alguien a revisar el perímetro primero.
Tardamos veinte minutos