Alaric no dice nada durante dos segundos.Dos segundos que pesan más que todo el maldito pasillo de antes, su mirada sigue fija en mi ropa.En la mancha, en la tela rota, en lo que dejaron expuesto.No me cubro, si siquiera lo intento. Si lo hago, pierdo, y no pienso perder dos veces en menos de diez minutos.—¿Te caíste? —dice al fin.Seco, frío, como si no hubiera visto nada raro.Lo miro directo.—Claro —respondo—. Me tropiezo y la gente me tira café encima, pasa todo el tiempo.Su mandíbula se tensa apenas, casi imperceptible, pero lo veo.—¿Quién fue?No suena preocupado, suena interesado.Error.Grave error.—¿Importa? —digo, encogiéndome de hombros.La tela se mueve: más piel, más exposición, y lo noto, claro que lo noto.Su mirada baja otra vez un segundo, dos, luego vuelve más oscura.—Sí —dice—. Importa.Antes de que pueda responder alguien interrumpe.—Oh, mírate.La voz entra como una cuchilla: Selene.Por supuesto que no viene sola, nunca lo hace.Dos más detrás de ella,
Leer más