El Nombre que Falta.
La noche en la mansión Armand no es oscuridad, es una forma de contención. No hay apagones abruptos ni rincones sumidos en negro absoluto; la luz existe, pero está medida, distribuida en puntos estratégicos que dejan más espacio para la sombra que para la claridad.
Cada lámpara parece colocada no para iluminar, sino para decidir qué merece ser visto y qué debe permanecer apenas insinuado, como si la casa misma administrara la información con un criterio propio que no necesita explicarse.
No pue