El pasillo frente al edificio de administración está más lleno de lo que debería. No hay clases a esta hora, pero el murmullo es constante, denso, como si la universidad entera respirara el mismo rumor.El video.Lo siento en cada par de miradas que se clavan en mí sin disimulo.Mi madre camina unos pasos delante: rígida, con el teléfono aún en la mano como si no pudiera decidir si seguir mirando o romperlo. Su postura lo dice todo: no es solo enojo, es cálculo. Da dos pasos más y se detiene de golpe, girándose hacia mí.—Ay por Dios —su voz es baja, contenida, pero peligrosa—. ¿En qué estabas pensando, Amara?Abro la boca, pero no me deja responder.—No, no, no. No me digas “no fue así”. Ya lo vi, todo el mundo lo vio.Alaric está a mi lado, no lo había notado acercarse tanto hasta que su presencia cambia el aire. No dice nada todavía, solo observa.Demasiado calmado para la situación, eso es lo que me pone los nervios de punta.Mi madre lo mira por primera vez directamente.—Y tú —e
Ler mais