Poco me importó estar desnuda al salir del baño. Mis pies, los cuales se sentían pesados, no se detuvieron hasta que tomé su brazo, impidiendo que saliera de la habitación. Tiré de él, haciendo que volteara y me enfrentará, a pesar de ser consciente que se giró porque quería, ya que tenía la fuerza suficiente para mantenerse firme. Sus ojos cobrizos estaban fijos en los míos, sin mostrarse afectado por mi piel mojada. —¡Pregúntame! ¡Pregúntame! —Le grité, sin importarme que nos pudieran escuchar en el pasillo—. ¡Si voy a seguir siendo tu prisionera, si me vas a encerrar aquí mientras que me pudra, soportando intentos de asesinatos, mínimo deberías preguntarme porque Evangeline Russell cambió su identidad hace tres años! ¿No te atreves? Sentía la rabia burbujear dentro de mi cuerpo, ardiendo. No comprendía lo que pasaba con mi mente, con mis sentimientos. Hace un minuto quería desaparecer dentro de esa tina, hundirme. Y ahora solo quería que el mundo ardiera, destrozarlo de la mis
Leer más