Tragué saliva al observar a ese hombre amenazante caminar a paso seguro hasta donde estábamos. Su mandíbula tensa. Cómo relámpago, las mujeres me soltaron, apartándose por completo. Al llegar, detalló la escena con frialdad. El maquillaje corrido y pegostoso, su rostro molesto, el intento fallido de golpearme, mi mano con la copa de champán vacía. Deducir lo que había pasado era muy fácil. Respiré profundo, preparada para que me pusiera en mi lugar. ¿Disfruté avergonzando a Silvia? Por supuesto. Pero entendía que mi acción estaba fuera de lugar. Yo solo era una amante frente a todas estas personas de poder inigualable. Familias distinguidas, organizaciones peligrosas, empresarios con algunos trapos sucios… Yo no era nada para ellos. Agrandé los ojos al notar su mano, rodeando mi cintura, manteniéndome firme a su costado. Si no fuera porque me estuviera sujetando, ya me habría caído de espalda. —Cipriano —Silvia fue la primera en hablar, pasando su mano por el maquillaje
Leer más