ISABELLALa actitud de Ezequiel había sido extraña, pero lo olvidé rápido, mis pensamientos estaba en otra parte, Damian.Me levanté de la silla y caminé descalza sobre el césped húmedo, abrazándome los brazos mientras observaba las luces cálidas de la casa reflejándose sobre los enormes ventanales.Todo se sentía diferente últimamente. Mientras más tiempo pasaba con Damián, más difícil me resultaba convencerme de que aquello seguía siendo un matrimonio falso.Suspiré lentamente y levanté la vista hacia el cielo oscuro.La imagen de aquella noche seguía regresando a mi cabeza una y otra vez.Sarah.El despacho.El beso.La manera en que él la había tocado.Cerré los ojos un segundo.Tal vez estaba siendo estúpida.Tal vez Damián realmente no sentía nada por mí y simplemente estaba aprovechando la situación. Después de todo, ambos necesitábamos aquel matrimonio para obtener algo.Yo necesitaba la presidencia.Él necesitaba la herencia.Eso era todo.Entonces… ¿por qué cada vez que me m
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