DAMIÁN
La puerta de la oficina de Elena seguía cerrada cuando salí al pasillo.
Isabella se había quedado dentro, revisando algo en su celular, todavía molesta por lo ocurrido con la junta directiva. Y honestamente, no podía culparla.
Lo que había hecho Emir había sido una mierda.
Otra más.
Me aflojé un poco la corbata mientras caminaba hacia el ventanal del final del pasillo.
Necesitaba aire.
Necesitaba dejar de pensar.
Porque cada vez que miraba a Isabella últimamente, algo dentro de mí termin