14. LA HUÍDA
ALAYA:El sonido, los gruñidos, hasta la propia luz al final del túnel se oscurecieron por completo frente a mis ojos. Un rugido gutural, profundo y colérico resonó con tal intensidad que el suelo tembló bajo mi cuerpo. ¿Qué demonios eran esas cosas? Parecían humanos, pero, al mismo tiempo, no. No podía ver bien porque luchaban como fieras sin prestarme atención; era mi oportunidad. Intenté moverme, pero mi cuerpo estaba paralizado. Era consciente de que, si seguía allí, estaba perdida. Los rugidos de la pelea me ensordecían cuando un aullido me hizo despertar. Mi cuerpo reaccionó, haciendo que me pusiera de pie de un salto.Corrí con todas mis fuerzas bajo la lluvia, mientras los gruñidos y aullidos resonaban a lo lejos. La tierra bajo mis pies era dispareja, casi traicionera, pero no me importaba. Seguía corriendo, tropezando con la maleza que me arañaba los brazos. Había perdido mis zapatos y hasta mi bolso. ¿Ahora qué iba a hacer?Seguí avanzando a través de la maleza sin rumbo. E
Leer más