Ilein se encontraba en la Villa Moretti, rodeada de un aire fresco que entraba por las ventanas abiertas, trayendo consigo el aroma dulce de las flores del jardín. Era un refugio de paz, un lugar donde su mente podía descansar, lejos de las sombras que habían marcado su vida en los últimos meses. Joana, la vigilaba con el cariño, asegurándose de que estuviera bien cuidada y atendida. Ilein pasaba las mañanas en el salón principal, sentada junto a la ventana, observando cómo las flores se mecián con la brisa, sintiendo el calor del sol acariciar su piel. El embarazo, aunque no planeado, había traído consigo una chispa de esperanza. Cada vez que colocaba su mano sobre su vientre, aún plano, una calma profunda la envolvía. "Este bebé es un regalo", pensaba, sonriendo para sí misma. Solo Susy, y Salvatore conocían su secreto, y hablaban de él en susurros, como si el mundo exterior pudiera oírles. "¿Y si es niña?", había preguntado Susy un día, sus ojos brillando de emoción. "Podríamos
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