Mundo ficciónIniciar sesiónLa simplicidad de esas tres palabras hizo que algo se moviera en el pecho de Gabriela. Podía mentir. Podía dar la respuesta ensayada que daba en las entrevistas, en las reuniones con donantes, en las cenas donde alguien preguntaba "¿y a qué te dedicas?" con educación fingida. Pero era medianoche, estaba cansada de no dormir, y este hombre acababa de mostrarle algo real de sí mismo primero.
—Crecí sintiéndome como si pertenec







