La mañana llegó, y Victoria seguía dormida, abrazada a Fabiano. Él despertó primero y no pudo evitar sonreír al verla así, tan tranquila entre sus brazos, porque por fin tenía a su princesa con él.Sus encuentros durante la noche habían sido varios, intensos, llenos de descubrimientos. Por primera vez, Victoria se había sentido amada de verdad, y había querido volver a sentirlo una y otra vez, como si su cuerpo y su corazón despertaran después de años dormidos. Fabiano, mientras la observaba, no pudo evitar preguntarse cómo habría sido su matrimonio, cuán frío, cuán vacío… y qué tan idiota tuvo que ser Joshua para dejar que una mujer tan maravillosa se marchitara de esa forma.Con cuidado, besó su hombro, luego sus labios, sin despertarla.Se levantó lentamente de la cama, se vistió y bajó a la cocina con una idea clara.—Bien… ¿qué tan difícil puede ser preparar un desayuno?Pasaron algunos minutos.Victoria despertó poco después, y al no encontrar a Fabiano a su lado, se vistió rápi
Leer más