La mañana llegó, y Victoria seguía dormida, abrazada a Fabiano. Él despertó primero y no pudo evitar sonreír al verla así, tan tranquila entre sus brazos, porque por fin tenía a su princesa con él.
Sus encuentros durante la noche habían sido varios, intensos, llenos de descubrimientos. Por primera vez, Victoria se había sentido amada de verdad, y había querido volver a sentirlo una y otra vez, como si su cuerpo y su corazón despertaran después de años dormidos. Fabiano, mientras la observaba, n