Los días pasaron y, al fin, llegó el momento que todos estaban esperando. Katrina recibiría el alta médica. Después de semanas de hospital, transfusiones, revisiones constantes, dolor y preocupación, por fin podría regresar a casa.Desde temprano la habitación estaba llena de movimiento. Gerald, Fabiano, María Gracia y Victoria habían llegado para ayudar con todo lo necesario. Marcus llevaba más de una hora guardando cosas, aunque en realidad avanzaba poco porque cada vez que tomaba algo para meterlo en una bolsa terminaba acercándose a Katrina para preguntarle si lo necesitaba o no, y aprovechaba la ocasión para dejarle un beso en la frente, en la mejilla o en los labios.Katrina seguía sentada sobre la cama, con la pierna completamente inmovilizada dentro del yeso. Aunque ya no tenía el rostro golpeado y los moretones prácticamente habían desaparecido gracias a las transfusiones y al tratamiento, aún se notaba cansada.La puerta se abrió y el doctor Dupont entró con una carpeta bajo
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