No eres un monstruo

La mañana llegó y Gisella abrió los ojos sintiéndose como si un camión completo le hubiera pasado por encima. Intentó incorporarse, pero apenas movió el cuerpo un dolor generalizado recorrió cada músculo, obligándola a dejar escapar un pequeño quejido. Aun así, una sonrisa apareció en sus labios al recordar la intensa noche de "Plática" que había tenido con Ismael. Habían hecho el amor una y otra vez durante horas, al fin entregándose a ese deseo que los dos habian estado conteniendo.

Gisella m
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