Gustavo se movía con fuerza sobre Rossy, quien se abrazaba a él. Cuando se dejó ir, cayó sobre ella agitado. Al fin el efecto de la droga había pasado, al fin podía respirar bien. Besó a Rossy con dulzura mientras acariciaba su mejilla.—¿Estás bien, amor? ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo?Rossy lo miró con los ojos humedecidos y negó.—Estoy bien, amor. ¿Y tú cómo te sientes?Gustavo salió de ella con cuidado y se dejó caer a su lado. Rossy se giró haciendo una mueca de dolor.—No estás bien, sé que no estás bien. Fue mucho, fui muy brusco.—No, amor, tranquilo. Pasará. Es solo cansancio. No olvidaré lo que hiciste hoy. A pesar de que estabas drogado, preferiste encerrarte y sufrir esa agonía antes que serme infiel. ¿Sabes lo importante que es eso para mí?Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.—¿Sabes cómo me sentí al ver que, a pesar de toda esa trampa, tú pediste ayuda y te encerraste para no caer? Cuando mis novios anteriores se metían a su cama sin problema, tú preferis
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