Eres solo mío

Gustavo se movía con fuerza sobre Rossy, quien se abrazaba a él. Cuando se dejó ir, cayó sobre ella agitado. Al fin el efecto de la droga había pasado, al fin podía respirar bien. Besó a Rossy con dulzura mientras acariciaba su mejilla.

—¿Estás bien, amor? ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo?

Rossy lo miró con los ojos humedecidos y negó.

—Estoy bien, amor. ¿Y tú cómo te sientes?

Gustavo salió de ella con cuidado y se dejó caer a su lado. Rossy se giró haciendo una mueca de dolor.

—No estás bien,
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