Todos estaban felices, no solo por Marcus y Katrina, sino también por Gerald y Gracia. La celebración estaba en su punto más alto: la gente comía, brindaba, reía, bailaba sin parar, los niños corrían entre las mesas y las luces doradas del jardín le daban a todo un aire casi mágico. Katrina perdió a Marcus de vista y lo buscó por el salón pero no lo encontró, Victoria y Gracia la entretuvieron un momento.De pronto, la música bajó lentamente, generando expectación.Gracia, con una sonrisa traviesa, tomó a Katrina de la mano y la llevó al centro, sentándola en una silla elegante.—¿Qué haces? —preguntó Katrina riendo, confundida.—Confía —susurró Gracia guiñándole un ojo.Las luces se atenuaron…Y entonces la música cambió.Un ritmo sensual, profundo, envolvente comenzó a sonar mientras tres siluetas se iluminaban en medio de la pista.Katrina se llevó ambas manos a la boca.—No… no puede ser…Ahí estaban, Marcus, Gerald y Fabiano.Vestidos de vaqueros, pantalones ajustados, botas, som
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