Capítulo 65El aire de la ciudad costera era pesado, muy distinto al de la capital. Sofía, ahora legalmente registrada como Valeria Ferrer, caminaba con paso rápido por los pasillos del Hospital San Judas. En sus brazos, Gael se removía inquieto, ajeno al hecho de que su nombre y el de su madre eran ahora parte de una cacería nacional.—Llegas dos minutos tarde, Valeria —dijo la jefa de enfermeras, una mujer robusta llamada Charlotte, pero lo dijo con una sonrisa pequeña que suavizaba el regaño—. Pon al niño en el corralito de la parte de atrás de la recepción. Hoy hay mucha gente y necesito que estés atenta a las planillas.—Lo siento, señora Charlotte. El autobús se retrasó —respondió Sofía, acomodando a Gael en un pequeño espacio protegido detrás del mostrador de madera.—No vuelvas a llamarme señora, aquí somos una gran familia. Habían pasado varios días desde su huida. Empezar de cero no era facil, como creía, era una bofetada de realidad. Sus manos, antes acostumbradas al trab
Leer más