Para Julieta, ver a esa maldita mujer le amargó el día, la tarde, la vida… Siempre que se encontraba con Victoria Thorne ocurría lo mismo: su mente revivía el pasado como si no pudiera pensar en ninguna otra cosa.Durante todo el camino a la mansión, Brandon se la pasó en silencio, pensativo, como si también estuviera librando su propia batalla con su mente; y aunque ella debería estar pensando en una excusa para justificar la presencia de Xander en la casa, buscándola, su cabeza seguía clavada en la discusión que había tenido con esa mujer minutos antes, en las palabras que le dijo y en las amenazas. Podía, verdaderamente podía hacer cada cosa que había prometido: darle donde más le dolía, su hijo, su adorado hijo.—Danos un momento a solas —habló Brandon al chofer cuando el auto se detuvo en la entrada de la mansión.Arthur se bajó al segundo, dándole la privacidad que tanto necesitaban y de la misma que ella quería rehuir. Tragó saliva odiando esto, odiando las mentiras que no pare
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