Las palabras de Xander dolieron porque sintió que esta era una verdadera despedida.
Cerró los ojos un segundo, percibiendo la humedad correr por sus mejillas, antes de enderezar su espalda y girar su cuerpo por completo para continuar su camino al único lugar al que realmente pertenecía: con los suyos, con esas personas que no la abandonaron cuando más los necesitaba.
Cuando subió al auto, el chófer no pudo evitar dedicarle una mirada cargada de angustia por el espejo retrovisor.
—¿Se encu