A pesar de que había pasado un día, Brandon no dejaba de pensar en la conversación que había tenido con Julieta. Todo era tan sospechoso. Confiaba en ella, pero, de algún modo, necesitaba escuchar a la contraparte. Tomó su teléfono y marcó un número en sus contactos, esperando con algo de impaciencia a que la llamada fuera contestada. Cuando la voz del hombre se filtró por el auricular, dijo sin dudarlo:
—Necesito hablar contigo, Xander. De hombre a hombre. A solas.
Su interlocutor no se negó.