Madre e hija se abrazaron por largo rato. Poco tiempo después, la niña no pudo evitar preguntarle:—Mami, ¿dónde estabas?Elena suspiró, mientras contestaba:—Tuve que hacer un viaje imprevisto, mi amor. Tu hermanito presentó algunas dificultades —acarició su vientre con suavidad, bajo la atenta mirada de su hija—. Pero ya estamos bien y no nos vamos a separar nunca más.—¡Mami, no te vuelvas a ir, por favor! —Sus ojitos se llenaron de lágrimas nuevamente.—Nunca, mi vida. Ahora… —miró el interior de la habitación—. Ven, vamos a empacar.Luna se detuvo, parpeando con confusión.—¿Empacar? ¿Nos vamos, mami?—Sí, hay alguien a quien debes conocer —le contó—. Además… ahora tendremos una casa más grande donde podremos vivir los tres.—¿Y papá? —preguntó la niña al notar que no lo estaban incluyendo en sus planes.—Tu padre podrá visitarte cuando quiera.Con eso, pretendía zanjar el asunto, pero la niña no pareció conforme con la respuesta.—¡Me gusta vivir con papá! —declaró haciendo un p
Leer más