Madre e hija se abrazaron por largo rato. Poco tiempo después, la niña no pudo evitar preguntarle:
—Mami, ¿dónde estabas?
Elena suspiró, mientras contestaba:
—Tuve que hacer un viaje imprevisto, mi amor. Tu hermanito presentó algunas dificultades —acarició su vientre con suavidad, bajo la atenta mirada de su hija—. Pero ya estamos bien y no nos vamos a separar nunca más.
—¡Mami, no te vuelvas a ir, por favor! —Sus ojitos se llenaron de lágrimas nuevamente.
—Nunca, mi vida. Ahora… —miró el inter