—Mami, ¿te despediste de papi? —preguntó Luna al verla entrar al auto.
Elena reaccionó apenas, sacudiendo la cabeza, aunque no era por la pregunta, sino por lo que acababa de pasar. Había sido tan tonta que por poco había permitido que Xander la besara. De haber dejado que lo hiciera, ella estaba segura de que no hubiera podido resistirse. El contacto físico entre ambos siempre había sido demasiado ardiente y ella no era inmune ante eso. Tampoco era inmune a lo que su corazón seguía sintiendo