Elena sintió un extraño nudo en el pecho.
No era el comentario en sí; era la forma en que lo había dicho, como si cuidar de ella fuera lo más normal del mundo, como si hubiera pensado en ello muchas veces.
Demasiadas veces.
—Estoy perfectamente bien.
—Me alegra.
La respuesta llegó inmediata, sin ironía, sin provocaciones. Solo sincera. Y por alguna razón, eso resultó mucho más difícil de superar, porque estaba empezando a darse cuenta de algo peligroso: Xander no parecía haber organizado aquell