VALENTINA“Respira, Valentina. Respira.”Me lo repetí frente al espejo como si fuera un hechizo.Me miré de arriba abajo y sentí ese nervio tonto en el estómago, el que aparece cuando algo te importa de verdad. Tenía el vestido puesto, el cabello suelto y un brillo suave en los labios, pero aun así… no me sentía lista.“¿Y si me veo ridícula?”Me acomodé el vestido por quinta vez.“Ya, basta. Si sigues así, vas a romper el cierre.”Agarré el teléfono con manos un poco temblorosas y le escribí a Mia, porque Mia era mi lugar seguro cuando mi cabeza se ponía pesada.Valentina: Estoy nerviosa. Mucho.La respuesta llegó rápido, como siempre.Mia: Es normal. Respira. Adonías te adora, Valen. Solo sé tú.Leí la frase dos veces.“Solo sé tú… qué fácil suena cuando lo dice otra persona.”Volví a escribir, porque mi inseguridad es intensa y a veces necesita que le respondan fuerte.Valentina: ¿Y si me veo ridícula?Mia: Ridícula se vería él si te dejara ir. Tú vales demasiado.Se me escapó una
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