Valentina
Caminábamos por el campus y el brazo de Adonias estaba sobre mi hombro.
Así. Natural. Como si siempre hubiera estado ahí.
Pero todos nos miraban.
Era sorpresa, sí con esa sorpresa que yo conocía demasiado bien, la que aparece en las caras de la gente cuando ven a un hombre como Adonias Fox, alto, guapo, de familia exitosa, caminando con una chica como yo. Una chica que no correspondía al molde que el mundo había fabricado para las novias de los chicos guapos.
Las miradas me quemaban.