Valentina
No pude dormir en tres días.
Tres días pensando en ese beso. Tres días repitiendo la escena en mi cabeza como una película que se rebobina y se reproduce y se rebobina otra vez sin que el final cambie. Adonias besándome. Su mano en mi cara. Sus labios suaves, cuidadosos, que pedían permiso incluso dentro de un impulso. Tres segundos que me reescribieron el sistema nervioso.
Y después se fue. Sin decir nada. Sin explicar. Sin "me gustas" ni "fue un error" ni siquiera un "buenas noches"