Llegué a la oficina con una gran sonrisa en mi rostro, estaba diferente, me sentía diferente. Ingresé a la oficina de Leyla, pero la sonrisa se me borró al instante. Dan estaba en la oficina de Leyla. Su cara se iluminó al verme.Leyla por el contrario me vio con una mirada de reprimenda. —Buenos días. —salude—Ashley, tu amigo dice que quiere hablar contigo, así que los dejaré solo. —Leyla se levantó de su escritorio y salió. —Dan, ¿Qué haces aquí? —Ash, solo vengo por una explicación. —Dan, te lo dije ayer. No, no estoy preparada.—¿Hice algo malo? —preguntó, y eso me hacía sentir más culpable.—Dan, no hiciste nada malo, todo lo contrario, eres un excelente chico, con sueños y oportunidades y mereces a una mujer que aprecie todos esos detalles.—¿Hay alguien más? —preguntó. Agaché mi rostro y después levanté para verlo. Y entonces lo vi. Sus ojos. La dignidad con la que me hacía una pregunta que probablemente llevaba horas preparando. Dan merecía muchas cosas que yo no le di.
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