AshleyTodo empezó con un pacto y terminó con una verdad que me destrozó.El beso con Deivyd me dejó en las nubes, en una felicidad inmensa, inexplicable. Ni siquiera pude pegar el ojo en toda la noche.—Buenos días. —Deivyd llegó a casa, era domingo por lo que todos estábamos en casa, tomando el desayuno juntos. Se presentó con un café para mi madre, un juguete para los gemelos y la excusa de que necesitaba hablar conmigo sobre “un asunto de la oficina”. Ethan ni lo cuestionó. Génesis me miró con esa cara de mujer que sospecha algo pero que no tiene pruebas suficientes para acusar.Salimos al jardín. Nos sentamos en el banco detrás de la piscina, lo suficientemente lejos de la casa para que nadie nos escuchara y lo suficientemente cerca para que nadie sospechara.—Si vamos a hacer esto —dijo Deivyd, mirando al frente como si le hablara al jardín y no a mí—, nadie puede enterarse.—¿Hacer qué exactamente?—Esto. Lo nuestro. Tú y yo. —Me miró por fin, y vi en sus ojos la guerra entre
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