ETHANRegresé a mi celda con el olor de Dafne pegado a la ropa.Ese perfume caro, elegante, insoportable… era lo único “fino” que tocaba aquí dentro, y aun así me daba asco. Porque no importaba cuántas veces viniera, no importaba cuántas veces dijera “mi amor” con esa voz dulce, yo solo veía su sonrisa cuando me arrestaron.La sonrisa de una mujer que gana.Llevaba más de cuatro meses encerrado.Cuatro meses de rutina sucia, golpes, gritos, comida mala y silencio.El peor silencio era el que no se escuchaba: el de mi madre, Vanesa. El de mi hermana, Ashly. El de Deivyd.Ni una llamada.Ni una carta.Ni una visita.Nada.Solo Dafne, una vez al mes, como si viniera a alimentar su ego.Lo entendí rápido: ella compró el silencio. Compró a quien tuviera que comprar. Compró la versión oficial de mi historia.Y seguro le vendió a mi familia una mentira que todavía no podía imaginar. Tal vez les dijo que yo la abandoné, tal vez les dijo que me convertí en un monstruo, tal vez les dijo que era
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