GÉNESIS—Espera, Will, te enviaré una dirección para que podamos vernos. —No quería que Will viniera a la empresa, sobre todo por Leyla—. Listo, Will, te he enviado la dirección; te espero allá. —Perfecto, Génesis, voy para allá. Busqué mi bolso y mi abrigo. Me levanté de prisa y miré hacia el vidrio de mi oficina como si pudiera ver a Leyla reflejada allí, lista para entrar y comenzar su interrogatorio.Leyla se había vuelto peor que un detector de mentiras.Y yo era pésima mintiendo.Salí sin hacer ruido, como si pudiera escapar de mis propios problemas solo con caminar despacio. Crucé el pasillo, saludé a una recepcionista con una sonrisa falsa y bajé al estacionamiento.Cuando estuve dentro del auto, me puse el abrigo y lo abroché hasta arriba.Llegué al restaurante donde cité a Will: un lugar tranquilo, elegante, con música suave y mesas separadas, perfecto para hablar sin que alguien metiera su nariz donde no debía. Me senté en una mesa del fondo, cerca de la ventana, y pedí
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