— Vaya, ¿Acaso quieres más? — cuestiono Fernando con una sonrisa de medio lado.Aitana no pronuncio palabra alguna, girándose para verla, el rubio la vio cabizbaja, sus hermosos ojos verdes, estaban ocultos bajo su flequillo pelirrojo que se hallaba humedecido, mirándola seriamente, y a punto de cuestionar su actitud ella hablo.— ¿Que eres para mí? — dijo ella repentinamente.Fernando se quedó congelado en ese momento, su corazón, latía tan a prisa que parecía que este quería escapar de su pecho desnudo, Aitana, alzando su mirada hacia él, lo miró fijamente a los ojos.— Lo que eres para mi es demasiado complicado, eres un idiota presumido, el idiota más grande que jamás conocí…pero…pero… — las lágrimas de Aitana comenzaron a brotar desde sus ojos luminosos y demasiado emocionados. — Pero te extraño cada día, cada noche que no estas, todo el tiempo, en todo momento estoy pensando en ti, nunca antes me había sentido de esta manera y esto…me aterra, me da tanto miedo que no sé cómo exp
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