—Aun así, será increíble. — aseguró Aitana al caminar otra vez bajo el suave sol.
En Hawái.
Altas palmeras se dispersaban por los jardines, pequeños arbustos y flores de vistosos colores, ya para ese entonces la castaña tenía idea de cómo eran los chalet en los que se quedarían, pues había varios a lo lejos; un par de personas también caminaban por ahí y algunos niños corrían por los amplios jardines.
—Este será el lugar donde pasaremos la noche. — informó el rubio y Aitana sintió un escalofrío