— Vaya, ¿Acaso quieres más? — cuestiono Fernando con una sonrisa de medio lado.
Aitana no pronuncio palabra alguna, girándose para verla, el rubio la vio cabizbaja, sus hermosos ojos verdes, estaban ocultos bajo su flequillo pelirrojo que se hallaba humedecido, mirándola seriamente, y a punto de cuestionar su actitud ella hablo.
— ¿Que eres para mí? — dijo ella repentinamente.
Fernando se quedó congelado en ese momento, su corazón, latía tan a prisa que parecía que este quería escapar de su pec