El Gran Salón del Palacio Real de Aethelgar resplandecía con una magnificencia cegadora. Miles de cristales tallados pendían del techo, reflejando la luz de innumerables velas que iluminaban los intrincados frescos dorados. El ambiente estaba impregnado del aroma a perfumes caros, licores selectos y el murmullo constante de la alta sociedad. La música del arpa y los violines flotaba en el aire, dictando el compás aristocrático de una noche diseñada para exhibir el poder de la corona. Para la familia Blackwood, esta recepción no era solo un evento social, sino la declaración oficial de su retorno al epicentro político del reino. 🏰✨Alineados según el estricto protocolo de la corte, los lobos del Norte avanzaron atrayendo todas las miradas. El Duque Alistair caminaba con una solemnidad implacable, flanqueada por la Duquesa Elowen, cuya elegancia serena parecía congelar el tiempo. Detrás de ellos, Lyra se movía con un porte regio y maduro, vistiendo su vestido de corte limpio en tonos o
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