Dalia estaba contra la pared del pasillo poco iluminado de la universidad, con sus manos apoyadas en el cuello del joven que sostenía su cintura con firmeza, uniendo sus cuerpos mientras mantenían un beso intenso y apasionado.Hasta que sintió algo presionar su estómago, apretándolo, y como siempre que eso ocurría, interrumpió el beso, colocando las manos contra su pecho, apartándolo.Sin embargo, esa vez, Alessandro no retrocedió, manteniendo la mano firme en su cintura, presionando su cuerpo contra el de ella.— A-Alessandro, la clase ya va a empezar, deberíamos volver — dijo ella.— Ah, princesa, pasé todo el fin de semana sin verte. Vamos a quedarnos aquí solo un poco más. Faltar a una clase no hará daño. Y nosotros dos... — su mano subió, adentrándose en su blusa, y sus labios se acercaron a su oído — podemos aprender otras cositas...Dalia se sonrojó aún más y usó toda su fuerza para soltarse y salir de sus brazos.— N-no es así como quiero — dijo, nerviosa.— Ah, lo siento. A v
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