Leonardo miró a Julia como si buscara su opinión, y Julia simplemente desvió la mirada, como si no le importara.—En realidad, el pedido es para ti, Julia.Julia frunció el ceño, confundida, y volvió a mirar a Carla.—Yo… yo quiero pedirte que me presentes a mi hija.Julia sintió un golpe en el pecho y se quedó sorprendida.—Tú la cuidaste durante años como si fuera tu hija, y esté donde esté, sé que ella solo te reconoce a ti como madre, por todo el amor y cuidado que le diste. Por eso quiero pedirte que me lleves hasta ella. Yo necesito… necesito disculparme por haber permitido que mi madre me la quitara y la tratara como si no fuera nada, y también por nunca haber preguntado por ella. Tú… ¿puedes hacerme ese favor?Julia giró el rostro hacia un lado y una lágrima se le escapó.Para ella, aquella bebé enterrada seguía siendo su hija también, y no podía aceptar fácilmente que tuviera otra madre, y menos aún esa madre.Sin embargo, como alguien que había estado años separada de su ver
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