La primera mañana después de volver no tuvo nada de especial.Y, al mismo tiempo…lo tuvo todo.Alejandra abrió los ojos lentamente.Durante un segundo, no supo dónde estaba.Pero entonces reconoció el techo.Las cortinas.El silencio.El departamento.Había vuelto.Pero no como antes.Se quedó acostada unos segundos más, con una mano sobre el abdomen.Un gesto que ya no era inconsciente.Ahora lo hacía sabiendo.Sintiendo.—Buenos días… —susurró apenas.No sabía si lo decía para ella o para lo que llevaba dentro.Quizá para ambos.Se incorporó despacio.El cuerpo le pesaba diferente.No débil.No enfermo.Solo… distinto.Se levantó y caminó al baño.Se miró en el espejo.No había cambios visibles aún.Pero ella sabía que sí los había.Y eso bastaba.Cuando salió de la habitación, el departamento estaba en silencio.Por un segundo pensó que Sebastián ya se había ido.Pero entonces lo escuchó.En la cocina.El sonido leve de una taza.De pasos.De algo cotidiano.Y eso…le dio una sens
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